HAMLET

HAMLET

Ricardo Jorge Pareja / parejaricardo@hotmail.com

Alfredo Alcón, aquí protagonizando "Rey Lear" otra obra de Shakespeare
Alfredo Alcón, aquí protagonizando "Rey Lear" otra obra de Shakespeare

Lo recuerdo, y como el estar viéndole. Alfredo Alcón, protagonizando el Hamlet de Shakespeare. ¡Descomunal!, y solito, ahí en medio del escenario. Fue una de las pocas veces que “me rompí” las manos aplaudiendo a un verdadero fenómeno de la escena nacional e internacional.

¡Y Ud., puede, Señora!. No le estoy pidiendo que interprete Hamlet, que por otra parte, no le sentaría demasiado bien. Me encantaría sí, en cambio, que alguna vez aparezca por la Cadena Nacional de Radio y Televisión, en la única compañía de la Bandera Nacional a sus espaldas.

¿Sabe que pasa?. Los palcos, plateas, y la popu, ante los que tan fantásticamente bien se siente, no le ayudan demasiado. Se lo digo con una mano en el corazón. Créame se lo digo con la mejor de las ondas. Para colmo, todos los asistentes son los abonados de siempre, y entonces, es como estar viendo siempre lo mismo, contenidos orales al margen.

Y las caripelas del público presente, salvo honrosas excepciones, aparecen con un enorme prontuario judicial colgando de sus orejas. Y eso la gente lo sabe, así “no pase nada”. Mencionarle a quienes me refiero, no viene a cuento, y por otra parte, Ud., les conoce más que sobradamente.

Yo creo que ya está para un Unipersonal. ¡No es fácil!, me imagino. Pero le veo uñas de guitarrera, como vulgarmente se dice. Y recuerdo que nuestro país, cada día que pasa, se nutre más y más de vulgaridades, ¿me explico?.

Es verdad que la gente, en semejantes condiciones, repararía más en el contenido de sus mensajes. ¡Toda la atención estaría concentrada en Ud., únicamente en Ud., como si  fuera Alcón!. En las actuales condiciones, con tanto “jeropa” a su alrededor (perdone), con tanta sonrisa complaciente, con tanto grito y aplauso desaforado, lo suyo se parece más al Conventillo de la Paloma, ese sainete festivo formidable, del no menos formidable dramaturgo D. Alberto Vacarezza. Y entonces, la atención del espectador que está fuera del auditorio, se dispersa. ¡Sí, en  realidad, se dispersa tanto como la atención del que está dentro del auditorio. ¡Pero no es lo mismo!. Ocurre que “in situ”, siempre la van a aplaudir y a vivar. A través de la tele o de la radio, no me animaría a ser tan contundente.

¡Inténtelo, Señora!, total, y de última, nos quedaremos tan en pelotas como de costumbre.

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