MACRI QUIERE EL PUERTO Y EL JUEGO

MACRI QUIERE EL PUERTO Y EL JUEGO

El macrismo va por todo

El PRO tirará sobre las nobles tablas del Congreso, su proyecto de ley buscando la “autonomía plena”

Ilustración: Salvatori
Ilustración: Salvatori

A contramano de la ofensiva presidencial de pasarle solo los kioskos “que dan pérdida” –olvidando que el rol de todo estado es justamente atender esos kioskos-, Macri va a pedir que le pasen los kioskos que dejan regia biyuya y para ello va por una meta nada fácil; lograr para su gobierno la autonomía plena.

Macri y su gente están absolutamente imbuídos de la mística cristinista de pasarles el subte, los bondis y hasta las patinetas, si con ello le restan oxígeno a la gestión amarelha y serruchar el plan presidencial de Mauricio, que para hacerle la del correcaminos al coyote, le plantará el proyecto de ley para pedir la autonomía plena. Así, el macrismo empiojará el debate por la transferencia o no del subte y plantar un tira y afloje con el goberno nacional del que pudiese costarle salir bien parado.

A la fecha, la autonomía plena de la Ciudad -que obvio Mauricio no le da a las comunas-, está acortada por los vericuetos legales de la ley de garantía de los intereses de la nación, más conocida como la “ley del bostero (Cafiero)”.

El esqueleto del proyecto es claro; los prosistas quieren que nación no les de solo los rubros en rojo, sino que les traspasen los rubros que generan recursos: el puerto, el juego, del Registro de Inmuebles o la Inspección General de Justicia, entre otras, además del control del transporte que recorre su jurisdicción. Claro que Nación no va a largar alcancías tan suculentas que tanto ayudan a su alocado presupuesto, como los beneficios por los juegos de azar, los derechos portuarios, etc., etc.

El costado a analizar con el resultado de la trata de esta ley es si el PRO quiere en serio lo que pide, o lo que busca es parar el intenso peloteo cristinista que acusa al muñeco de Palermo chico de no querer hacerse cargo de nada (léase los 33 bondis y el subte) que le genere un gasto y le rinda -al fin y al cabo el ya ha demostrado que hay lujos de los que el vecino de Buenos Aires bien puede privarse como los de educación, salud, vivienda social, seguridad, higiene, etc-. Esta teoría bien puede apoyarse en que por más que Pinedo ofrezca su cuerpo a sus colegas, dificilmente cuente con el número necesario para aprobar la iniciativa, por lo que el cristinismo le hará probar el amargo sabor de su actual mayoría parlamentaria.

El cuento es que la Cámara Alta pondrá primera con el traspaso de la “competencia y fiscalización” del transporte a la Ciudad, para aprovechar la ausencia absoluta de macristas a la vista en su cuerpo, y así seguir por el carril rápido y lograr el dictamen para llevar el proyecto al recinto cuánto antes.

En el mientras tanto, los loros PRO repiten hasta dormidos que solo recibiran el subte y los colectivos sólo si nación le da una SUBE grandota con la mosca para darles cuerda y que se ponga Cristina con los $ 1.000 millones anuales que deriva para mantener las tarifas del transporte local.

Los expertos consultados sobre tanto vericueto legal sostienen con fe que la cosa no es tan simple y establecen algunos frentes de batalla que no podrán ser eludidos y que terminarán con nación y ciudad en tribunales:

1° federalismo y coparticipación.
2° la Constitución porteña (es la que tiene o no que aprobar la transferencia)

Habrá que seguir entonces con atención los pasos de ambos bandos para ver que terminan “arreglando”

por Víctor José Del Vento

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