La adopción no es solidaridad ni beneficencia

La adopción no es solidaridad ni beneficencia

Laura Salvador es un de las co-fundadoras de “Ser familia por adopción”, junto con Pilar Arias Iglesias y Gabriela Parino, una ONG que ofrece un recorrido actualizado sobre adopción en Argentina.

Para dar contexto a la situación actual, Laura da cuenta de cómo es la realidad de los niños que esperan ser adoptadas: describe que son niños mayores de 8 años, con hermanos, algunos ya  adolescentes con problemas de salud y de adaptación. En la organización los llaman los “niños reales”.

Cuando estos niños pasan por procesos y no terminan vinculados con las familias que sus especificidades de vida necesitan, se llama a Convocatorias Públicas. Al respecto, Laura sostiene: “Cuando llegan las convocatorias públicas se dan a conocer las trayectorias de los niños que no han encontrado una familia en las redes de adopción. Allí es urgente viralizar en las redes de todas la organizaciones esa convocatoria, sin perder un minuto de tiempo”.

Generalmente, son niños que han sufrido vulneraciones de derechos graves desde sus familias primarias. Uno de los factores claves entonces es, preparar a las familias para poder recibir a esos niños en los hogares adoptivos.

El concepto que construye la organización y el que se propone reproducir, es el de “SANAR”. El trabajo se concentra en discernir entre el “niño ideal” y el “niño real”. Se trabaja en lograr un nuevo pensar respecto de las maternidades y paternidades. Estos niños traen una mochila a cuestas, y aunque no toda esa carga es negativa, se contrapone con la mochila culturalmente creadas por los padres adoptantes. También se debe trabajar en cuidar y salvaguardar los recuerdos positivos que los niños traen de su familia de origen, aquella ancla emocional que los sostiene.

Debido a esto Laura señala que, generalmente, se mantiene un vínculo con algún integrante de su familia de origen. Por otro lado, también explica se pueden ampliar los vínculos jurídicos de la familia adoptante con abuelos o tíos para convertirse en su familia legalmente y ser reconocidos como tal.

Al consultar a Laura sobre los sentimientos que mueven a las diversas familias hacia el proceso de adopción, ella señala: “La adopción no es solidaridad, no es beneficencia. Sino una elección que parte de un deseo íntimo y personal.

 

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