Otro golpe a la cultura popular

Otro golpe a la cultura popular

La semana pasada, el Centro Cultural El Quetzal fue clausurado. Los motivos que argumentaron los inspectores fueron que había gente bailando. Lo extraño de esta situación es que la ley de Centros Culturales especifica que esa actividad se puede realizar.
El espacio cultural está ubicado en el barrio de Palermo, el presidente de la cooperativa que maneja el centro, Mariano Viceconte, explicó que los inspectores “llegaron a las 2 de la mañana, en medio de una fiesta con Djs, diciendo que no se podía bailar. Me di cuenta de que no sabían nada, les presté la ley impresa, se fueron a hablar por teléfono y cuando volvieron dijeron que nos tenían que clausurar igual porque en la norma decía que el baile no podía ser nuestra actividad principal, algo que no sucede. Fue bizarro y ridículo”.
“Los centros culturales depositamos mucha esperanza en la ley que nos ampara, pero los inspectores nos traen problemas constantemente. Evidentemente no hay una decisión política del gobierno de proteger estos espacios, aun cuando suman muchísimo contenido a la oferta cultural de la Ciudad”, afirmó Viceconte. También sostiene que estos espacios “ocupan un lugar que el estado no ocupa” y que brindan propuestas “mucho más cercanas a los barrios y a los vecinos”.
Los artistas y trabajadores del espacio no saben cuándo va a volver a funcionar el espacio y esto trae gran preocupación, ya que la clausura deja sin trabajar a los veinte compañeros de la cooperativa y se les exige el pago de multas muy elevadas.
Ahora tienen que esperar que la Agencia Gubernamental de Control resuelva las trabas burocráticas, aun cuando la clausura haya sido ilegal.

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