Política

MAURI Y CRIS

El acuerdo con Cristóbal López despierta nuevas sospechas sobre una pipa de la paz Macri-Cristina.

Por Víctor José Del Vento Grela

(Montaje: Patricio Carcani)
(Montaje: Patricio Carcani)

La secreta renovación de la concesión del reinado del juego porteño para el millonario Cristóbal López sin aumentarle un centavo la miseria crónica del canon (léase alquiler), es un escándalo que sale a la luz, -tras haberse firmado, claro- y conseguido que pase inadvertido de la mano de una legislatura que juega a los tres monos sabios: no habla, no ve, no escucha…

Si hay dos muñecos que la tienen clara, esos son Cristóbal López y su socio Federico de Achaval, quienes a sus ya afianzados vínculos con el kirchnerismo, le sumaron –con su verdolaga poder de lobby-, una hermosa e incipiente amistad con Nicolás “Nicky” Caputo y José Torello, (socios reales de Macri). Hete aquí que previo al ballotage de las elecciones por la ciudad, al jefe de Gobierno se le chispoteó y no denunció el miserable curro del acuerdo del juego entre la Nación y la Ciudad, y el “Tío Rico” Cristóbal López recibió el “regalo” de otros cuatro años más de concesión –léase choreo- para sus dos barcos Casino y para el Hipódromo de Palermo (no los burros; las maquinitas)

El juego es una forma de adicción que nadie pone en duda y el cálculo –extraoficial- de algunos expertos es que Cris López junta con la pala 1.800 millones de dólares por año, solo con los malditos tragamonedas de Palermo. A cambio la ciudad recibe unos 250 millones de pesos en resarcimiento como canon por todo. ¿No será mucho, Almirante…? Faltaba más, mi Coronel…

Ahora bien, ¿cómo podría explicar Macri que el gobierno de la Ciudad renueve el acuerdo por la misma cifra de siempre sin exigir la actualización por la inflación que nos aplica a todos en cuánto impuesto o tasa ande dando vueltas (ABL, peaje, impuestos, etc.)?

Tranquilo, López: El café lo pagamos nosotros... (Foto La Nación)

La explicación puede ser mucho más sencilla de lo que se cree y no debe apuntar solamente al poder de los billetes del “diezmo”. Con estas arteras maniobras se están protegiendo la relación Cristóbal López – Gobierno Nacional y de paso cañazo se establece un “lazo de hermandad” Macri – Kirchnerismo. Este lazo podría tener varios nudos –casuales o no…- que fomentan esta idea. Un acercamiento Macri – Cristina serviría por ejemplo para que Oyarbide se siente a empollar sobre la causa de las escuchas, o, -cito a Ignacio Fidanza: (05/08/2011) “Se sabe que Franco Macri es kirchnerista, por oportunismo o convicción no importa. Pero también es evidente que el hombre tiene más de un flanco en su pasado, que podría ser aprovechado por la Casa Rosada, si tuviera la voluntad de hacerlo. La relación política de Macri y Cristina es funcional. Ella elige un mal candidato para la Capital y le complica la campaña; él se baja de la presidencial, no apoya a ninguno de los líderes opositores y deja a su partido a la intemperie. Aún ahora, cuando podría ser el articulador de un espacio que enfrente al kirchnerismo, cuando faltan días para la instancia clave de las primarias, elije irse de vacaciones.

Más allá de lo que digan, los pasos que dan la Presidenta y el jefe de Gobierno son de cooperación. Lo son en términos de poder, uno en la Ciudad otro en la Nación. El resto es cotillón para los medios. Globos y serpentina. Algo de esto piensa la mayoría del Pro que ayer, desobedeciendo las instrucciones de su líder, emitió un comunicado público en respaldo a la candidatura de Duhalde. Es lógico, a nadie le gusta suicidarse o meterse en política para no participar.”

Génesis del escándalo

La sesión de la legislatura del 15 de junio era un embole letárgico –es de norma que en un año eleccionario los poderes legislativos (todos) se rascan el higo hasta que se le desvanecen las uñas-, hasta que al legislador Daniel Amoroso (leal a De Narváez) se le ocurrió que era un buen momento para tratar su proyecto de ley para prohibir el funcionamiento de cajeros automáticos en las salas de juego de la Ciudad y hasta 200 metros de las salas.

Hasta ese momento los proyectos tratados y luego convertidos en ley lo habían sido por unanimidad, lo que traducido al castellano, significa que todos nuestros sacerdotes supremos estaban de acuerdo (y seguro las leyes son de las que ellos llaman “dale gas”)

¡Pero entonces cundió la hecatombe! El proyecto tenía un dictamen de mayoría y otro de minoría de la Comisión de Desarrollo Económico, Mercosur y Políticas de Empleo. El de minoría, a diferencia del primero, estipulaba que sólo se eliminaran los cajeros existentes dentro de las salas de juego y que el resto, es decir, los que están en la calle, siguieran funcionando.

El buscapié de Amoroso hizo que el PRO se oponga al dictamen de mayoría que fogoneaba la oposición y mientras los legisladores de Proyecto Sur, Diálogo por Buenos Aires y la Coalición Cívica pedían la palabra para argumentar a favor del dictamen de mayoría, casi todo el bloque del PRO junto con el del PJ que encabeza Diego Kravetz se las tomó en silencio de la sala (aunque esto parezca un hecho inédito es bastante común esto de rajarse cuando alguien no respeta las transas, perdón: acuerdos previos) Pero nunca se van todos, porque alguno tiene que apagar la luz y limpiar la sangre. En este caso se la bancaron dos legisladores del PRO al debate: Alejandro García y Álvaro González.

García argumentaba que la ley era de difícil implementación en cuanto a la eliminación de los cajeros de los alrededores de las salas, puesto que como “la colocación de sedes bancarias excede a la Ciudad e incluso a la Nación”. González, en tanto, pateó la pelota para el costado pidiendo la ayuda de la Policía Federal, sosteniendo que si los dueños de las salas “no dejan entrar para que cobremos impuestos (el 8 % de Ingresos Brutos), menos van a dejar entrar a un funcionario municipal a sacar los cajeros”. Pese a los intentos de estos dos legisladores por disimular lo evidente, la falta de casi todo el bloque macrista e incluso de sus autoridades, fue advertido por el titular de la bancada de la Coalición, Fernando Sánchez, que con un tono helénico gritó: “¡Han huido de la sesión!”.

No sólo faltaba la mayoría de los legisladores del PRO, sino que los miembros del bloque del PJ que encabeza Diego Kravetz también estaban ausentes, así como los kirchneristas Juan Cabandié y Gabriela Alegre, que pese a estar identificados con la defensa de los derechos humanos se retiraron al inicio del debate, evidentemente interesados en proteger al empresario kirchnerista Cristóbal López, dueño de las principales salas de juego de la Ciudad.

Cristóbal López es dueño de:
·2 medios de comunicación en Chubut
·1 empresa productora de aceite de oliva
·1 cía. de exploración petrolera internacional
·1 cía. de recolección de residuos
·1 cía. de indumentaria (Lejano Sur S.R.L.)
·El 30% de Casino Club S.A. (opera las máquinas en los casinos de Buenos Aires, Misiones, La Pampa, Mendoza, La Rioja, Tierra del Fuego, Santa Fe, Tucumán y Santa Cruz.
·Flamante dueño del Grupo América…)

Voto castigo

El presidente de la Legislatura, Oscar Moscariello, continuó con la sesión a pesar de que el quórum estuvo en duda por momentos y decidió llamar a la votación en general de la ley. En ese momento, volvieron algunos de los legisladores del PRO, que quedaron bajo la batuta de los diputados Martín Ocampo y Fernando de Andreis.

Los legisladores del PRO cumplieron entonces con Cristóbal López y se opusieron a la norma, que igual fue aporbada en general por 27 votos a 13. Pero ni bien el presidente anunció el resultado, De Andreis pidió la palabra para decir que se habían equivocado, que los macristas pensaron que estaban votando el dictamen de la mayoría. Acaso, en una maniobra para no pagar el costo político -perdido por perdido- de aparecer protegiendo al empresario kirchnerista dueño de los dos barcos casino y el Hipódromo de Palermo, en plena campaña electoral.

Luego de media hora de confusión, Sánchez le pidió a Moscariello que dijera nuevamente el resultado de la votación. El presidente le dio la responsabilidad al secretario legislativo, que anunció que la votación salió en realidad 39 a 1, lo que generó el abucheo y la bronca en la oposición, que acusaba al PRO de haber cambiado los resultados sin pedir una rectificación de la primera votación.

Tras acusaciones cruzadas que parecían no llegar a un fin –incluso hubo reproches de Moscariello a propios integrantes de su bancada–, el cuerpo se dispuso a votar la norma artículo por artículo.
El primero, que prohíbe la instalación de nuevos cajeros en las salas, fue aprobado por unanimidad. Pero el segundo y tercero, que son los que hablan de la instalación de los cajeros de los alrededores de las salas, volvió a generar polémica. Después de algunas idas y vueltas, el proyecto se aprobó en primera lectura, por lo que deberá discutirse en audiencia pública, y volver a tratarse en el recinto en segunda lectura

Cristóbal y sus millones (de amigos)
Más allá de los datos de color de una sesión teñida por el clima de campaña, el tratamiento del proyecto esconde una red de relaciones entre los legisladores y dos de los hombres fuertes del juego, el Tano Daniel Angelici, padrino de los diputados del PRO provenientes del radicalismo, y obviamente el zar kirchnerista de las maquinitas, Cristóbal López.

Angelici y Cristóbal son los principales aliados de Mauricio Macri en la cuestión del juego. Y López, a pesar de estar asociado al kirchnerismo, tiene una relación muy fluida a través del apoderado del PRO, José Torello, con el jefe de gobierno. Pese a que el líder del PRO es un férreo defensor de las autonomías, con el juego la administración macrista no se mete y deja hacer. Tiene allí un punto de encuentro con el Gobierno nacional.

Sabemos que Cristóbal explota los dos Barcos Casino y las 4000 tragamonedas del hipódromo de Palermo, gracias al decreto que Néstor Kirchner firmó antes de dejar la presidencia para cederle el control de la casa hasta 2032. Ese número representa el conjunto más grande de tragamonedas del mundo, muy superior a los Casinos de Europa y Las Vegas y le deja a López y a Federico Achával –el socio de Cristóbal que tiene la concesión– una ganancia de aproximadamente unos 1600 millones por año.

Qué amoroso…

Este capítulo del culebrón legislativo le da otro golpe al enfrentamiento entre Cristóbal y Amoroso, que controla el sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar de la Argentina (Aleara). Es que Cristóbal quiere quedarse con ese sindicato y para eso opera junto con Angelici para reemplazar a Aleara por el Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público (SUTEP), que conduce Miguel Ángel Paniagua. En la Legislatura no es un secreto que el principal vínculo de Cristóbal con el PJ porteño es su jefe de bloque Diego Kravetz, que incluso suele arriar al PRO en las votaciones vinculadas al juego.

Final infeliz

Esta nota no está hecha de sensaciones, rumores o mentiras. Esta nota es una crónica de hechos. No hay aquí más que un intento de explicación de sucesos indiscutibles en su conformación.
Tenemos para cuatro años más de gobierno de Macri. Debemos estar atentos. Aplaudir sus buenos actos de gobierno como encadenarlo al ancla de la fragata Libertad con los malos. Nada parece detener a este hombre. Cuando se dan negociados infames como este –sean por billetes o por política…- no es solo su culpa. Para nada. Cuando se dan actos de corrupción o de negligencia gubernamental no solo necesita Macri de su banda. También necesita de la banda enemiga. Necesita que la banda enemiga le deje libre el territorio. Que esa noche lo dejen afanar tranquilo. Solo así se puede: con la complicidad de unos y otros. Y esta receta vale para el gobierno nacional. Para todos.

Si le entraron a afanar una gallina y usted no se avivó, mate al perro. Es sabido que en esos casos el chorro le tira un hueso para hacerse amigo y que no ladre… Que no le tiemble el pulso…

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